Cuando llega el buen tiempo y alguien propone una barbacoa, empieza la búsqueda. Las pinzas están en un cajón de la cocina, el cepillo en el trastero, los guantes en algún armario y las cerillas, quién sabe dónde. Antes de encender nada, ya se ha perdido un buen rato. Con un lugar fijo para todo lo que necesitas, la comida al aire libre resulta mucho más sencilla y agradable, y todos pueden ayudar sin preguntar.
Una caja para todo
La solución más práctica es una caja resistente o un cubo con asas donde guardes juntos los utensilios: pinzas, espátula, tenedor largo, cepillo para la parrilla, guantes gruesos y un delantal. Añade un paño limpio y un pequeño recipiente para las cerillas o el encendedor. Cuando quieras hacer una barbacoa, coges la caja y sales a la terraza, sin ir de una habitación a otra.
Cerca de donde se usa
Lo mejor es guardar la caja cerca de la puerta que da al jardín, al patio o a la terraza. Un armario del pasillo, un estante del trastero o un cobertizo seco son buenos sitios. Si tienes poco espacio, la caja puede estar encima de un mueble alto, siempre que puedas alcanzarla sin subirte a una silla. Cuanto más corto sea el camino, más a menudo la usarás.
Limpia antes de guardar
Después de cada uso, limpia la parrilla y los utensilios con un cepillo y un paño, y déjalos secar bien. Los restos de grasa atraen suciedad y malos olores. Comprueba que las asas no están flojas y que los guantes no tienen agujeros. Si algo está muy deteriorado, es mejor reemplazarlo que arriesgarse a un accidente mientras cocinas.
Combustible aparte y lejos de los niños
El carbón, la leña y los líquidos para encender deben guardarse en un lugar seco, lejos de fuentes de calor y fuera del alcance de los niños. No los mezcles con el resto de los utensilios.
Lo justo y necesario
No hace falta tener varias espátulas ni muchas pinzas. Elige lo que realmente usas, y da el resto a un vecino o a un amigo. Una caja ordenada, con pocos elementos buenos, hace que la barbacoa sea algo espontáneo en cualquier tarde de verano.